Respuesta rápida
Qué pasa exactamente mientras hablas
La promesa genérica del sector —«la IA escribe tu nota»— no le dice nada a nadie. Esto es la secuencia real, en el orden en que ocurre, para que sepas qué esperar el primer día.
Eliges paciente y confirmas el consentimiento
El consentimiento del paciente para que la consulta se transcriba y se respalde no es una casilla decorativa: la sesión no se crea sin él. Es un bloqueo en el servidor, no un aviso en la pantalla.
Dictas la consulta con normalidad
No hay comandos que memorizar ni una forma especial de hablar. Hablas con tu paciente; el texto va apareciendo en vivo en un panel que puedes dejar recogido en una esquina mientras exploras.
El audio se respalda en paralelo
Mientras se transcribe, se graba un respaldo en bloques de unos 45 segundos, en audio mono de 16 kHz. Se sube cifrado y queda dentro del expediente, para poder volver a escuchar lo que se dijo.
El agente lee lo que llega y propone
No espera al final. Conforme se acumulan frases nuevas, un agente clínico las lee y va dejando propuestas: un diagnóstico, un medicamento, una alergia que el paciente mencionó de pasada. Lleva una marca de agua de lo ya procesado, así que un corte de red no le hace releer ni duplicar nada.
Al finalizar corre un pase de cierre
Cuando dices que terminaste, el agente hace una última pasada sobre la consulta completa: redacta la nota SOAP y levanta un reporte de lo que no se recabó, contra el contenido que pide la NOM-004 para el expediente clínico.
Durante la consulta el panel tiene tres pestañas: Transcripción, Nota y Propuestas. La nota no aparece de golpe al final: se va reescribiendo mientras dictas, y el panel se actualiza solo porque el servidor empuja los eventos de la sesión en vivo. No hay que refrescar nada ni quedarse mirando una barra de progreso.
La IA propone, tú apruebas
Esta es la decisión de diseño más importante del módulo y la que conviene entender antes de contratar nada. El agente nunca escribe directo al expediente. Lo que hace es dejar cada extracción en una tabla intermedia de propuestas, y solo tu aprobación dispara la escritura real contra los mismos servicios que usarías capturando a mano.
En la práctica lo ves como tarjetas. Cada una trae el módulo al que pertenece —diagnóstico, medicamento, signos vitales, alergia, nota—, un resumen de lo que propone, y una etiqueta de confianza alta, media o baja. Debajo, dos botones: aprobar o rechazar. Si rechazas, la razón queda guardada y el agente se entera, para que no te vuelva a proponer lo mismo tres frases después.
Puedes editar antes de aprobar. La aprobación acepta tu redacción: si la nota dice «dolor abdominal» y tú prefieres precisarlo, corriges y apruebas. Lo que queda en el expediente es tu texto, no el del modelo.
Cada propuesta señala en qué se basó. Guarda los números de los fragmentos del transcript que la sustentan, así que una propuesta rara se puede rastrear hasta la frase exacta que la originó.
Lo aplicado es reversible y auditable. Al escribirse se guarda el identificador de la entidad creada y se registra en la bitácora que la generó el agente y quién la revisó. No queda como si lo hubieras tecleado tú.
Un error del servidor no se traga la propuesta. Si la escritura falla a medias —incluso por un reinicio del servidor—, la propuesta vuelve a la lista marcada como fallida, con su botón de reintentar, en vez de desaparecer fingiendo que se aplicó.
Existe también un modo full-autónomo, que eliges al iniciar la consulta y que no es el predeterminado. Ahí se aplican solas las propuestas de confianza alta, para no tener que tocar catorce tarjetas al cerrar. Incluso en ese modo hay dos excepciones duras que no se pueden apagar: la nota clínica y los datos de identificación del paciente siempre pasan por ti. Auto-aplicar una identidad equivocada es de los pocos errores que después cuesta horas deshacer.
Qué llena sola: nota, diagnósticos, vitales y receta
Un escriba médico con IA que solo produce un párrafo de texto libre te ahorra teclas y no te ahorra trabajo: los datos siguen sin estar en sus campos. Aquí el dictado alimenta los módulos reales del expediente, cada uno con su catálogo detrás.
Nota SOAP. Subjetivo, objetivo, análisis y plan, más el título de la consulta. Es un único borrador que se va actualizando mientras dictas, no una pila de fragmentos que después haya que unir.
Diagnósticos con CIE-11. El agente está obligado a buscar en el catálogo de la Organización Mundial de la Salud antes de proponer, así que el código sale del catálogo y no de la memoria del modelo. En paralelo se resuelve el CIE-10 equivalente, porque el reporte oficial en México todavía se pide así.
Medicamentos con dosis y frecuencia. «Metformina de 850 miligramos cada 12 horas con los alimentos» se convierte en un renglón estructurado, resuelto contra el catálogo mexicano CNIS. De ahí sale la receta imprimible con tu firma.
Signos vitales. Peso, talla, tensión arterial, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, temperatura y saturación. Se normalizan a sus unidades al aplicarse, que es lo que evita que una talla dictada en centímetros acabe guardada como metros y arruine el índice de masa corporal de los siguientes cinco años.
Alergias. La que el paciente suelta a media consulta —«ah, y soy alérgica a la penicilina»— deja de perderse en el transcript y se propone como registro del expediente.
Reporte de lo que faltó. Al cerrar, el agente lista lo que el expediente pide y no se recabó: que no se midió la tensión, que no se interrogaron antecedentes heredofamiliares, que no se dejó criterio de seguimiento. No lo inventa por ti; te lo señala para que decidas.

El destino del dictado: los mismos campos del expediente que llenarías a mano, con su historial.
Funciona sin internet y se sube después
El consultorio real tiene puntos ciegos: el sótano de la clínica, el piso donde no entra el celular, la tarde en que se cayó el módem. Un dictado que depende de la red es un dictado que un día te va a costar una consulta entera, y esa es la clase de pérdida que no se recupera porque el paciente ya se fue.
Por eso la captura de la app de iPhone es offline-first, y no como plan B. Cada frase dictada y cada bloque de audio se escriben en el disco del teléfono antes de intentar subirse, incluso desde antes de poder crear la sesión en el servidor. La consulta sobrevive a la falta de señal y a que se cierre la app, y se sincroniza sola cuando vuelve la conexión: hay un reintento automático cada 45 segundos, otro cuando la app vuelve al primer plano y un botón para forzarlo a mano.
Reintentar no duplica. Las frases se identifican por su número dentro de la sesión y se reescriben en su lugar; los bloques de audio se vuelven a firmar por el mismo número; y la creación de la consulta lleva una llave de idempotencia, de modo que un tiempo de espera agotado no te deja dos consultas gemelas del mismo paciente.
El audio se reconcilia al arrancar. Si la app se cayó justo entre mover el archivo y anotarlo en el diario, al abrirla se revisan los archivos que quedaron en disco y se readoptan. Y si un archivo se perdió de verdad, se marca como pérdida visible en vez de desaparecer en silencio.
Nunca se sube información de un paciente con la sesión de otro médico. Cada registro pendiente guarda a qué cuenta pertenece y el motor revisa la sesión activa antes de cada envío: un cierre de sesión o un cambio de médico aborta la sincronización en el siguiente punto de control.
Conviene decir el límite con la misma claridad: esto vive en la aplicación de iPhone, y esa aplicación todavía no está publicada en la App Store —hoy se reparte en pruebas cerradas—. En el navegador el dictado funciona, pero no hay captura offline: si se cae la red a media consulta en la computadora, se detiene.
Cerrar y firmar la consulta
Terminar de dictar y firmar son dos cosas distintas, y el sistema las trata como tales. Al terminar entras en revisión, con las propuestas y la nota redactada delante. Firmar es el acto que cierra la consulta, y ocurre en este orden exacto.
La nota se guarda con tu redacción
Lo que quedó escrito en la nota al momento de firmar es lo que entra al expediente. Si por alguna razón la nota no lograra guardarse, la consulta no se firma: dejarla sellada sin nota sería lo peor de los dos mundos.
Lo que no decidiste se descarta explícitamente
Toda propuesta que quedó sin aprobar ni rechazar se marca como rechazada con esa razón textual y queda en la bitácora. No se cuela nada al expediente por descuido, y tampoco se pierde el registro de que existió.
La nota de evolución queda firmada
El borrador que dejó el dictado se convierte en la nota firmada del expediente, con su sello de tiempo y su huella. A partir de ahí, corregirla crea una versión nueva y el historial completo queda a la vista.
La consulta se vuelve inmutable
La sesión recibe su fecha de firma y una huella SHA-256. Estado terminal: no se reabre, no admite audio nuevo, no acepta más aprobaciones. Dos pestañas abiertas no la firman dos veces.
Privacidad: dónde se procesa el audio
Aquí es donde la mayoría de las páginas de producto se ponen vagas. Vamos al grano, porque la respuesta cambia según dónde dictes y tu paciente tiene derecho a que se la puedas dar.
En la app de iPhone, la transcripción ocurre en el teléfono. Es una decisión de producto: el audio no se manda a un servicio de transcripción de terceros para convertirlo en texto.
En el navegador, transcribe el navegador. Chrome lo procesa con Google, Safari con Apple y Edge con Microsoft. La pantalla previa te dice cuál te va a tocar antes de que empieces a hablar, con ese nombre. Firefox no implementa esa interfaz: ahí la consulta corre en modo solo-audio, sin transcripción y sin propuestas.
El respaldo del audio se guarda cifrado con AES-256 gestionado por KMS, dentro del expediente del paciente. Sube por una URL prefirmada de vida corta y se vuelve a escuchar por otra igual; el archivo no queda en una liga pública.
El agente que redacta corre en Amazon Bedrock dentro de nuestra propia cuenta de AWS, con un modelo Claude. Lo que produce va a la tabla de propuestas, nunca directo al expediente.
Todo queda en la bitácora. Qué se aplicó, quién lo revisó, qué se descartó al firmar y cuándo. Es la diferencia entre poder responder una queja y tener que jurar de memoria.
Y el consentimiento, otra vez, porque importa: sin él la sesión no se crea. No es una advertencia que se pueda saltar con un clic distraído, es una condición del servidor.
Sin complemento aparte
El modelo dominante en el mercado mexicano es cobrar el expediente por un lado y las notas con inteligencia artificial por otro, con un contador de notas al mes. Es legítimo, pero conviene verlo con números públicos y no con adjetivos.
El 25 de agosto de 2026 consultamos la página de precios de Huli (hulipractice.com/mx/precios). Esto es lo que publicaba ese día, junto a lo que cobramos nosotros.
| Concepto | Huli (25/08/2026) | Healthy Record |
|---|---|---|
| Expediente clínico electrónico | $590 MXN +IVA /mes | Incluido |
| Notas clínicas con IA, como complemento | $400 MXN +IVA al mes por 200 notas | Sin complemento aparte |
| Plan «Notas clínicas IA»: expediente, agenda y 200 notas | $991 MXN +IVA /mes | $599 MXN al mes |
| Tope de notas al mes | 200, tanto en el complemento como en el plan | Sin contador |
Conviene leer las dos primeras filas juntas antes que la tercera: $590 más $400 son $990, prácticamente el mismo número que el plan empaquetado de $991, y ambas modalidades traen el mismo tope de 200 notas al mes. Lo que cambia entre una y otra es la agenda, no el contador. La cuarta fila explica por qué insistimos en el asunto: aquí no llevamos un contador de notas dictadas, así que una semana de consulta pesada no te mueve la factura. Tampoco existe un plan Premium; el desglose está en precios y la comparación con el resto del mercado, en cuánto cuesta un expediente clínico electrónico. La lista completa de lo que hace el producto está en funciones.
Lo que todavía no hacemos
Preferimos que descubras estos huecos hoy, leyendo, y no dentro de tres meses con doscientos pacientes ya capturados.
No separamos voces. No hay diarización: el transcript es un solo hilo de texto y no distingue quién dijo qué. El agente interpreta por contenido, no por hablante. Si dictas el resumen tú mismo, funciona mejor que si esperas que reconstruya un diálogo a tres bandas.
La app de iPhone no está en la App Store todavía. Hoy se reparte en pruebas cerradas. La captura sin internet, que es su mayor ventaja, todavía no la puede descargar cualquiera.
Firefox no transcribe. No implementa la interfaz de voz del navegador. Ahí queda el respaldo de audio, pero no hay transcripción ni propuestas.
Solo español de México. El dictado está afinado para es-MX. No ofrecemos hoy consulta dictada en otro idioma ni traducción de la nota.
No es un dictado por comandos. No hay «punto y aparte» ni «nueva línea»: hablas normal y el agente estructura. Si lo que buscas es un dictáfono literal que escriba exactamente tus palabras en un campo, este no es ese producto.
No sustituye tu criterio, ni pretende hacerlo. Una propuesta puede equivocarse de código, malinterpretar una dosis o inventar un matiz. Por eso la apruebas tú, propuesta por propuesta, y por eso la nota se puede editar antes de firmar. Ninguna de estas salidas es un diagnóstico.
No hay telemedicina. No grabamos videoconsultas ni existe sala de espera virtual. El dictado es presencial, con el paciente enfrente.
Cómo verificar esta página
Cada afirmación de arriba corresponde a una ruta viva de nuestra API. Un 401 sin sesión significa exactamente lo que queremos que signifique: la ruta existe y está protegida. Puedes comprobarlo con curl contra api.healthyehr.com; la columna derecha es lo que obtuvimos el 26 de agosto de 2026.
| Qué comprueba | Ruta de la API | Sin sesión |
|---|---|---|
| Historial de consultas dictadas | GET /voice-sessions | 401 |
| Iniciar una consulta por voz | POST /voice-sessions | 401 |
| Rehidratar transcript y propuestas | GET /voice-sessions/:id | 401 |
| Eventos en vivo de la sesión | GET /voice-sessions/:id/events | 401 |
| Volver a escuchar el audio | GET /voice-sessions/:id/audio | 401 |
| Reporte de información faltante | GET /voice-sessions/:id/gaps | 401 |
| Terminar el dictado | POST /voice-sessions/:id/finish | 401 |
| Cerrar y firmar la consulta | POST /voice-sessions/:id/sign | 401 |
| Catálogo CIE-11 detrás del diagnóstico | GET /cie11/search?q=… | 401 |
| Catálogo CNIS detrás de la receta | GET /medicines/search | 401 |
Lo que no se puede verificar con un curl es lo otro que decimos aquí: que somos un producto joven, con pocos médicos usándolo a diario. No vas a encontrar en esta página un contador de clínicas ni un porcentaje de minutos ahorrados, porque no tenemos de dónde sacarlo sin inventarlo. Lo que sí puedes hacer es dictar tu propia consulta y ver cuántas de las propuestas te sirven.
Preguntas frecuentes
¿La IA puede escribir algo en mi expediente sin que yo lo apruebe?
En el modo predeterminado, no: cada extracción del agente queda en una tabla de propuestas y solo tu aprobación ejecuta la escritura real. Existe además un modo full-autónomo, opcional y que eliges al iniciar la consulta, en el que se aplican solas únicamente las propuestas marcadas con confianza alta; incluso ahí la nota clínica y los datos de identificación del paciente siguen requiriendo tu confirmación, y todo lo aplicado queda en la bitácora con la marca de que lo generó el agente.
¿Qué pasa si me quedo sin internet a mitad de la consulta?
Sigues dictando. En la app de iPhone cada frase y cada bloque de audio se escriben en el disco del teléfono antes de intentar subirse, así que la consulta sobrevive a la falta de señal e incluso a que se cierre la app. Cuando vuelve la conexión, se sincroniza sola: hay un reintento cada 45 segundos, otro al volver la app al primer plano y un botón para forzarlo. La subida es idempotente, de modo que un reintento no duplica frases, audio ni consultas.
¿Las notas clínicas con inteligencia artificial se cobran aparte?
No. No hay complemento que contratar, contador de notas ni tarifa por consulta dictada: el dictado no aparece como línea aparte en tu factura. Es una diferencia concreta con el modelo de complementos del mercado mexicano: el 25 de agosto de 2026 consultamos hulipractice.com/mx/precios y el expediente electrónico aparecía en “$590 MXN +IVA /mes”, el plan empaquetado “Notas clínicas IA” —con agenda y expediente incluidos y 200 notas clínicas por mes— en “$991 MXN +IVA /mes”, y su sección de preguntas frecuentes decía que “El paquete de 200 notas clínicas por mes tiene un valor de $400 MXN +IVA al mes”. Conviene leer las dos modalidades con cuidado: el tope de 200 notas al mes aplica igual al complemento de $400 que al plan empaquetado de $991.
¿Quién escucha el audio de mis consultas?
Nadie de nuestro equipo lo escucha en su operación normal. Dónde se transcribe depende de dónde dictes: en la app de iPhone la transcripción ocurre en el propio teléfono, sin enviar el audio a un servicio de transcripción externo; en el navegador se usa el servicio de voz del navegador, que es Google en Chrome, Apple en Safari y Microsoft en Edge, y la pantalla de inicio te dice cuál antes de que empieces. El respaldo del audio se guarda cifrado con AES-256 gestionado por KMS dentro del expediente del paciente, y el agente que redacta corre sobre Amazon Bedrock dentro de nuestra propia cuenta de AWS.
¿Puedo corregir la nota después de firmar la consulta?
La consulta firmada es inmutable: no se reabre, no admite audio nuevo y no acepta más aprobaciones. La nota de evolución que quedó en el expediente sí se puede corregir, y al hacerlo nace una versión nueva con el historial completo a la vista; el identificador de la nota nunca cambia, así que lo que ya citaste en un informe o en una receta sigue apuntando al mismo lugar. Lo que no ofrecemos es borrar el pasado sin dejar rastro, y es a propósito.

